miércoles, junio 10, 2009

jueves, abril 24, 2008

viernes, marzo 28, 2008

Mi razón de vivir


Emiliano: Ya tienes cuatro meses, se ha ido tan rápido el tiempo hijo y no te he escrito. Estoy tan enamorada de tí, tanto que no me acuerdo de dejar testimonio, dice Borges que cuando escribes tus experiencias te desprendes de ellas y se las entregas al papel, entonces decidí guardarlas para sentirlas y recordalas cada día, como mis recuerdos, míos, propios, de mí.
Desde que te descubrí observandote la mano, descubriendo tus dedos, quizá el darte cuenta que ya no eres una extensión mía sino que eres por tí mismo, 3 meses, el tiempo ha volado hijo.
Ahora, tomas las cosas con tus manos, las ves etenernamente, las exploras, y cuando ya te caen bien las metes a la boca. Tu boca es la aduana, la conciencia de todos los objetos. Ahí se decide que es bueno, que es malo, ahí están tus ángeles, tus demonios.
Todos los días corazón, despierto con tus dulces quejidos, veo el agua que hay en tus ojos y cuando escuchas mi voz, resplandece y rompe todo tu hermosa sonrisa.
Sabes, me derrites hijo, mi corazón ha vuelto, no sé ni dónde estaba, es cómo la sombra de Peter Pan, aquí está de nuevo y tú te has encargado de que lo cosa con hilo de acero.
Hace un par de días, empezaste a comer frutas, primero timidamente, pera, papaya, y ya con el plátano tú mismo me arrebatas la cuchara. No puedo creer que te tuve tanto tiempo en mi estómago, es increíble para mí.
Hijito solo quiero decirte en estas líneas que entrego al papel, a la red, que te amo con toda mi alma y que mi alma, mi vida, mi razón de vivir eres tú pequéñín.

sábado, diciembre 08, 2007

Como la señora de los hongos, la madre de los santitos, tuve a Emiliano. De cuclillas, solo que en lugar de la tierra de Huatla de Jiménez fue en el agua y yo estoy lejos muy lejos de ser María Sabina, ya quisiera tener esa fortaleza. Pero si en las aguas de una tina, en el hospital Santa Teresa, sin una sola gota de anestesia así se asomó tu pequeña cabecita mi amor, y entre gritos no de dolor sino por miedo e ignorancia a estrangularte, sacaste de un tirón todo el cuerpo. Nadaste hacia mí, con ayuda del doctor, y te prendaste de mi pecho, y desde ahí no nos hemos separado ni un instante. Y así cada vez que quieres leche, un beso o un arrullo, te prendes de mí. Todos mis odios, rencores viejos, nostalgias, envidias se quedaron en esas aguas, y una vez que ambos salimos al aire, decidí junto contigo mi pequeño angelito empezar una nueva vida. Cuatro días de trabajo, y solo cuatro horas en la sala de parto. Naciste el 20 de noviembre y entonces tu nombre, Emiliano, cobró sentido, porque también tienes y eres del color de la tierra. El pelo y los ojos negros, la carne roja. Además de ser el aniversario de un levantamiento revolucionario que terminó con la dictadura de Porfirio Díaz y que encabezó Zapata y también Villa, los ciudadanos fueron llamados a tomar las armas a las 6 de la tarde, tú naciste a las 7 y 27. Pesaste 2 kilos 720 y mediste 45 centímetros. Y bueno, todo el embarazo te llamé dulcemente rojito y querido hijo no podías haber elegido otro día mejor para portar este mote. Este día maravilloso, hubo noticias locas. El presidente de Brasil, Lula Da Silva, aseguró que Dios es brasileño porque encontró un gigantesco yacimiento de petróleo en el país. . Arqueólogos italianos encontraron “El Lupercale”, cueva donde según cuenta la leyenda una loba amamantó a los hijos del dios Marte, Rómulo y Remo, gemelos fundadores de Roma. La cavidad fue hallada 16 metros bajo tierra sobre la ladera del monte Palatino. Y más de 30 artistas de todo el mundo, anunciaron que se tumbarán en la cama del gran poeta, Federico García Lorca a manera de homenaje. En fin mi dulce angelito, fue el día más maravilloso de mi vida. Nunca imaginé cómo eras, ni verte así, pero ya te tengo y soy la mujer más feliz del universo, y desde que vi tus pequeños ojitos, tus manitas sujetando mis dedos, tu boquita comiendo de mí y escuché tus pequeños suspiros aprendí lo que es amar.
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miércoles, noviembre 14, 2007

Soltarlo...



Mientras siento tu vuelo adentro, jugando dulcemente con mi corazón, con mis venas, con cada capa de piel del estómago, comiendo y bebiendo mi cuerpo, provocando la felicidad que no había conocido nunca con tus pequeñas alitas, sueño despierta.
Entran más aves nuevas por la ventana, el pajarito de pecho rojo en busca de comida y sus amigos, grises asfalto y yo sueño. Y bajo el cielo mandarino, pollita, sol, los azules, los rojos y nube, que ya conocerás, sueño.
Sueño que estas aquí y puedo ver al fin tus pequeños ojitos, tocar esos piecitos que veo sin cansarme en los ultrasonidos, tu boquita, tu nariz. Mi rojito y mi sueño, el sueño de mi vida. Y mi única alegría.

A tu padre que ya no está solo puedo cantarle esta canción, pero confío en que tú tendrás todo su amor:

Soltarlo dejarlo ir, que vuele que encuentre su propia voz ya no me pertenece a mí, yo se lo dejo a él…
Soltarlo, al aire, dejar salir, del pecho este sentimiento que en mí murió, yo ya vi mi sol nacer y hoy vuelve a amanecer,
Volver a comenzar en la vida, mirando un cielo azul, con fe y con mi poder con todo el corazón, llevando esta canción por la vida
Soltarlo, dejarlo ir, que vuele, que encuentre su propia voz ya no me pertenece a mí yo se lo dejo a él, soltarlo al aire dejarlo ir este sentimiento que en mi murió, yo ya vi mi sol nacer y hoy vuelve a amanecer.

Soltarlo, dejarlo, que encuentre, cantando… shhh... que en mi murió…
(Claudia Gómez, Colombia)

lunes, noviembre 12, 2007

Mitos




Tantos mitos por derrumbar, que si como una paleta de hielo diario te dará pulmonía, que si no doy gusto a un antojo me llenaré de ronchas y granos. Que comer carne te hará cabezón, que un eclipse te hará rubio, que si tengo acidez tendrás mucho pelo.

Es tan divertido rojito, todas las historias del más allá que se tejen a tu alrededor y solo me queda respetar a las personas que me lo dicen una y otra vez y reírme cuando estoy a solas.

Lo que sí ocurrió es que al estar escribiendo una carta al gineco de lo que espero de nuestro parto y pedir un poco de ayuda, un pequeño colibrí entro por la ventana. Sí, entró con su vuelo veloz de colores y se posó encima de mí un buen tiempo como tratándo de vernos. Después voló por toda la casa, tocó las plantas, recorrió alguna recámara sorprendido y se fue, no sin pegarse un par de veces con los cristales, sin que me diera cuenta.

Y días antes, caminando por Gayosso una agencia funeraria, un niño vestido de vampiro me salió al paso. Al principio me reí y pensé que solo quería dulces por el día de muertos, pero nooooo quería que le echara saliva en la frente.
Pensé que se trataba de una broma, es más busqué por ahí alguna cámara escondida, pero no lo único que encontré fue a la mamá que detrás de un delantal y una cara bonachona me pidió también que llenara de saliva al niño.
Espere que mi silencio se encargara de alejarlos, pero no ahí siguieron esperando una respuesta, y cuando vi que no era broma pregunté para qué.
La señora me explicó que la saliva d las embarazadas tiene propiedades curativas, onda el cicatricure, y que por favor de una buena vez le pusiera al hijo "babas" para que se le quitaran unos cuantos granos.
Lo hice con un poco de asco y sintiendome a la vez redentora, y los dejé felices y disfrazados.

Historias locas del embarazo mi niño.

martes, agosto 28, 2007







Así siento mi corazón de mil formas, congelado a veces, en tela y prendido de alfileres, otras veces floto en él por el día y se endurece en las noches. Suelta una lágrima que hace reír a alguien. Se mueve como tú mi rojo y entonces me recuerda que también tengo adentro, muy adentro tu pequeño corazón, lo único que me tiene viva.