viernes, marzo 28, 2008

Mi razón de vivir


Emiliano: Ya tienes cuatro meses, se ha ido tan rápido el tiempo hijo y no te he escrito. Estoy tan enamorada de tí, tanto que no me acuerdo de dejar testimonio, dice Borges que cuando escribes tus experiencias te desprendes de ellas y se las entregas al papel, entonces decidí guardarlas para sentirlas y recordalas cada día, como mis recuerdos, míos, propios, de mí.
Desde que te descubrí observandote la mano, descubriendo tus dedos, quizá el darte cuenta que ya no eres una extensión mía sino que eres por tí mismo, 3 meses, el tiempo ha volado hijo.
Ahora, tomas las cosas con tus manos, las ves etenernamente, las exploras, y cuando ya te caen bien las metes a la boca. Tu boca es la aduana, la conciencia de todos los objetos. Ahí se decide que es bueno, que es malo, ahí están tus ángeles, tus demonios.
Todos los días corazón, despierto con tus dulces quejidos, veo el agua que hay en tus ojos y cuando escuchas mi voz, resplandece y rompe todo tu hermosa sonrisa.
Sabes, me derrites hijo, mi corazón ha vuelto, no sé ni dónde estaba, es cómo la sombra de Peter Pan, aquí está de nuevo y tú te has encargado de que lo cosa con hilo de acero.
Hace un par de días, empezaste a comer frutas, primero timidamente, pera, papaya, y ya con el plátano tú mismo me arrebatas la cuchara. No puedo creer que te tuve tanto tiempo en mi estómago, es increíble para mí.
Hijito solo quiero decirte en estas líneas que entrego al papel, a la red, que te amo con toda mi alma y que mi alma, mi vida, mi razón de vivir eres tú pequéñín.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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